La Sombra del Postparto y lo que me salvó

Dar a luz es como fragmentarse. Toda tu estás abierta, vulnerable y expuesta, física, mental y emocionalmente. Porque para que nazca un hijo tiene que nacer una madre, y eso es intenso, increíble y doloroso. Solo que Hollywood, a excepción de la series The Let Down y Working Moms, nos han contado por muchos años un cuento lleno de expectativas erróneas acerca de la maternidad, y nosotras entregándole nuestro poder a otros (proveedores de salud, parejas, trabajos...) nos quedamos indefensas ante la abrumadora y maravilloso experiencia que es convertirse en madre, dar a luz.


Hablemos del Postparto.

Es curioso pero hay mucha gente que al oír la palabra postparto les cambia el gesto. Y si. El recuerdo es así de real como ese gesto. Yo por eso ahora comparto mucho del postparto, porque es una necesidad. Como doula postparto veo y escucho muchas situaciones que podrían prevenirse y vivirse distinto con un poco de realidad y buenos consejos, algunos mejor sustentados que otros, pero puestos en práctica por muchas otras mujeres y considerados efectivos. Pero sobre todo, abrazando la experiencia tal y como es, enfrentando los miedos y las incomodidades, el cansancio y la tristeza, aceptando que todo esto es parte del proceso, y no desvincularnos en el intento. Porque esa es la gran traba de la maternidad de hoy, criar hijos desvinculadas de ellos.


El reconocer que si es muy devastador para la estructura mental de la mujer tener hijos y que necesitamos tener más herramientas para sobrevivirlo es un gran paso a la luz de la sombra que nos trae este momento. Unas surfean mejor que otras la maternidad, como hay gente que se le da la cocina más fácil que a otros.

Dejar de infantilizarnos y enfrentar esta sombra será de gran ayuda para nuestros hijos y futuras generaciones. Tomar nuestra responsabilidad y recuperar nuestro poder y auto confianza. Por eso he decidido hablar de la maternidad real desde mi vivencia de puérpera hace casi 7 años.


Mi postparto se vislumbraba maravilloso desde mi ingenuidad a los 27 años. Estaba muy conectada con muchas cosas y di a luz en casa, en un nacimiento divino y mágico como lo llamo yo, pero así como fue luminoso ese día, fue muy obscura mi cuarentena o puerperio, y los primeros años de mi postparto. Devastador diría yo. Pero me di cuenta de esta realidad tiempo después. Cuando las noches seguían siendo interminables y la tristeza no se iba. Alrededor del 2012 no se hablaba mucho de la depresión postparto y no había a quien acercarse en esos momentos. No era algo tan abierto como hoy. Y pues no estaba bine visto estar triste si tenía a una hija hermosa y sana. ¿Te suena familiar?

Digamos esta corriente de apoyo a la maternidad no había salido a la luz todavía. Así que me vi sumergida en una nata de auto perfección, expectativas, presión social, falta de conocimiento del proceso, miedo, malos consejos, buenos consejos, tristeza profunda, alegría desbordada y por su puesto mi propia sombra.



La luz al final del túnel.

De repente un día el papá de mi hija llegó con un libro que me salvó la vida, "La Familia Nace con el Primero Hijo" de Laura Gutman. Y todo cambió. Me di cuenta de que no estaba loca y que muy poco se decía abiertamente de la verdadera experiencia que era convertirse en madre. Y Laura me acompañó con ese libro y varios más a través de mi cuarentena y el primer año de mi hija. Y vaya que Laura es fuerte para hablar, por eso me gusta, porque dice la verdad de frente y te hace hacerte responsable de tu proceso para que no se lo heredes a tus hijos o al menos para que gocen de una infancia diferente, porque se lo merecen.


Y así entre una sanación muy incómoda de un desgarro post parto vaginal, dando pecho de lado por la incomodidad, congestión de pechos, pezones agrietados, hambre descontrolada 24 horas al día (o ansiedad no sé bien ya), una bebé que era demandante desde el día uno, que lloraba mucho y tenía un instinto de succión muy fuerte, que no durmió la noche de corrido por mucho tiempo (que gran farza es esto, es más presión social que nada), mi necesidad de probarme a mi misma que yo podía sola (si como no! gran error creer en la super mamá o super mujer, ¡maldito Hollywood! jajaja), llorar y reír sin entender bien porque, amar y dejar de amar a mi hija de un momento al otro, agotada, goteando leche por todos lados, con los pechos al aire por semanas; mi intento ponerle horarios de comida a mi hija y dejarla llorar una noche (que que cosa más desinformada es esto, se los juro puro miedo a vincularse, perdón que sea tan honesta), amamanté por 2 años. Y Laura Gutman, porque no había las series de hoy ni tanta información o talleres, me acompañó cada noche. Y el otro día la conocí en persona y le dije tal cual: "Me salvaste la vida durante mi cuarentena. Gracias".


También en el camino me ayudó mucho el acompañamiento de mi partera, Angelina Martínez, e Isabel Montes De Oca, dos mujeres que me aterrizaron y me consolaron; me abrazaron y me dijeron algo que nunca voy a olvidar, porque estuve a dos de tirar la toalla con la lactancia más de una vez: "Sabemos que es difícil y que duele. Pero tu hija va a crecer muy rápido y un día ya no va a necesitar comer de ti ni, ni te va a necesitar tanto, y ese día llega más rápido de lo que crees." Obvio me solté a llorar, me alivió tanto oír que lo que yo sentía estaba bien y que no iba con el deber ser de otras formas de maternar, pero me generó más sentido. Y ese día solté. Me quité de encima todas las expectativas de la maternidad que me estaban haciendo daño, las expectativas de mi madre y la de todas las mujeres en mi linaje. Si no yo creo que no hubiera amamantado por 2 años.


La red de apoyo entre mujeres también me salvó. En Tepoztlán donde di a luz, había una comunidad de mujeres y madres, divinas como ángeles caídos del cielo, que tenían la maravillosa costumbre (como hace muchos años y en muchas culturas) de proveer de comida a la nueva madre. Entonces entre todas ellas se organizaron y cada una me llevaba comida diario durante 40 días, menús pro lactancia, llenos de amor, para mi y el papá de mi hija (cuando estaba, porque pasé mucho tiempo sola, lo cual no recomiendo para nada durante la cuarentena). Probar cada día el platillo de cada una era un manjar para mi; un manjar de amor y contención. Siempre he querido organizar algo así entre mi comunidad de mamás.


En fin, miles de matices. Y solo les puedo decir que saber un poco más de lo que me esperaba en el postparto, y los primeros 2 años de mi hija, ¡me hubiera hecho tanto bien! Igual lo que tuve fue perfecto para mi proceso y es lo que hoy me puso donde estoy. ¡Gracias!


Por eso hoy acompaño el postparto, bueno la maternidad en si, pero este tiempo me parece muy importante y pienso compartir todo lo que se, lo que he aprendido, estudiado y que sé que sirve para sobrevivir y disfrutar. A veces me dan ganas de otro hijo para poder vivirlo diferente. ¿A quién no se le antoja no? Seguro a varias.


Si quieres saber más del postparto te invito a mi Taller: LO QUE NADIE NOS DICE DEL POSTPARTO.

Una experiencia teórico-práctica de todas las vivencias que nos regala el inicio de la maternidad.

Mis mejores recetas, remedios, consejos (mío y de expertos), ejercicios de yoga, meditaciones, y más, como mamá, doula y todos los demás tecnisismos que no es necesario anotar aquí.


Preparación para la Maternidad: Hacia el encuentro con la propia Sombra. "La maternidad y el encuentro con la propia sombra" de Laura Gutman.


Informes: info@fitmomprojectmexico.com

Postparto y maternidad


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